Qué hacer si eres joven en la comarca del Ebro

Aunque parece que este año la meteorología no está muy de acuerdo, astronómicamente en un par de de días estaremos en verano, la estación sin duda preferida por la gran mayoría del planeta (a no ser que vivas en zonas de calor tórrido y en países poco desarrollados, imagino que eso será un verdadero infierno, jeje). Y sí, a la gente le gusta la época estival, y ante la llegada del buen tiempo y de las vacaciones, surgen dudas acerca de en qué ocupar el tiempo libre: o bien tienes pocas opciones a tu alrededor, o por el contrario tienes tanta que no sabes a cuál acudir.

Pensando en la juventud en la Comarca Ribera Baja del Ebro, la verdad es que ya van algunos años en los que están teniendo mucha suerte, pues los consistorios de la zona está pensando en las suficientes actividades lúdicas para que se entretengan de forma sana e incluso intelectual, si me apuras. Esto no es sólo de agradecer por ellos, sino también por sus familias; padres que trabajan con jornada laboral partida, o continua con horarios maratonianos, y que no pueden pasar con sus hijos las largas horas de asueto que ellos tienen en verano hasta no coger sus propias vacaciones. Así que entre viajes, conciertos, conferencias, cursos y excursiones, la verdad es que tendrán un buen catálogo donde elegir, todo ello a unos precios económicos e incluso de forma gratuita, para que no puedan poner excusas y quedarse todo el verano en casa a la bartola.

Porque, la verdad, llegado estos meses de calor y de vagancia, la juventud suele tirar por la fácil, y si no se le dan opciones, la primera alternativa no tiene vuelta de hoja: el sexo gratis. Aunque si lo pienso, puede que en realidad la primera de todas sea el porno gratis, pero esto, como se ha venido observando, ya no deriva en simple visionado pasivo: ahora, incluso las jovencitas se inspiran tanto en estos videos x online, que salen a la calle dispuestas a comerse el mundo, a los hombres, y a cualquier cosa que le pongan por delante. Lo de las chicas jóvenes es realmente espectacular; se pensaba que no eran consumidoras de pornografía, y que gracias a años de seguir los roles tradicionales, no serían las que dieran el primer paso para buscar parejas para relaciones sexuales. Pero los tiempos cambian, las costumbres también, y desde luego el género femenino ha encontrado bastante placer en eso de ser liberal; es normal porque ¿a quién no le gustaría ser la dueña de su propia sexualidad y poder follar con quién quieras, en la medida de lo posible? Viejas, maduras, maduritas y también veinteañeras están deseosas de eso, estoy seguro.

Así que no está mal eso de mantener ocupados las mentes y los cuerpos de los jóvenes, antes de que ellos piensen en cómo hacerlo por sus propios medios. No me entiendas mal, no es que practicar sexo sea un pecado ni un delito; de hecho, es una forma sana de relacionarse con el prójimo, y tan antigua como el mundo, no hay nada de reprochable. Pero obsesionarse con el tema sí que es un problema, y a la juventud ociosa le sucede mucho eso de las obsesiones y las adicciones; así que alternativas donde puedan cultivar la mente e incluso gastar energía física son excelentes se mire por dónde se mire.

La verdad, tengo que decir que me siento un poco envidioso con el tema, aunque eso sí, envidia sana. Todavía recuerdo los veranos de mi juventud, donde había muchas menos posibilidades de ocio sofisticado, pero muchas más al natural. Nadar en el río, hacer fiestas hasta altas horas de la noche y tener un poco de marcha con una amiga entre las sombras de los árboles del huerto no estaba nada mal. Pero sí, ya sé, los tiempos han cambiado, así que vamos a aprovecharlos.

Plaga de caracoles, un asunto a tener en cuenta

Aunque durante muchos siglos los caracoles eran considerados unas animales tirando a asquerosos, que poco tenían que ofrecer al mundo más que advertir que el tiempo era húmedo, resulta que en poco tiempo se han convertido en uno de los manjares más exquisitos y demandados por los gourmets de todo el mundo, y también por los que no son tan escrupulosos ni delicados pero les gusta los platos sabrosos.

Todo bien, si no fuera porque el delta del Ebro se ha convertido en los últimos tiempo en noticia gracias a una especie de caracoles no autóctona, que ha arraigado en esa zona y que podría llegar a convertirse en un problema. Los caracoles tienen mucha habilidad de adaptación a cualquier ambiente que les sea propicio, y su reproducción es tan rápida e inesperada que puede convertirse en una plaga en un abrir y cerrar de ojos.

Hablamos del caracol manzana, o Pomacea canaliculata, una gran especie de agua dulce que forma parte de la familia Ampullariidae . Cuando se introducen en áreas no nativas, pueden alterar rápidamente la composición ecológica de los ecosistemas acuáticos debido a su agresivo estilo de alimentación y rápida tasa de crecimiento. Son voraces y oportunistas, que se deleitan con múltiples tipos de vegetación acuática.y otras especies de caracoles, que pueden alterar drásticamente la dinámica de los nutrientes en los ecosistemas acuáticos. Estos caracoles de agua dulce también son anfibios, lo que significa que pueden sobrevivir estacionalmente en entornos tanto terrestres como acuáticos, incluidos lagos, lagunas y humedales. Tienen una adaptación inusual de las branquias y los pulmones, que utilizan durante sus ciclos reproductivos. En respuesta a los cambios estacionales en los niveles de agua, esta adaptación les permite poner huevos fuera del medio acuoso, evitando la depredación de los depredadores acuáticos nativos.

Una vez que un invasor se afianza en un nuevo ecosistema, puede ser extremadamente difícil erradicar la especie. Sin embargo, varias opciones de manejo para la eliminación de caracoles de manzana han demostrado ser efectivas. Las pantallas y barreras ubicadas estratégicamente en las entradas y salidas de agua pueden ayudar a bloquear las migraciones de especies invasoras a nuevas áreas y congregar a la población existente para una eliminación más ágil. Los métodos mecánicos o físicos implican quitar los caracoles a mano o con varios tipos de equipos. Esta es una opción que requiere mucho trabajo y tiempo, pero prácticamente no tiene efectos adversos en el resto del ecosistema. Y parece que, al fin, justo eso es lo que ha pasado en la zona del Delta, pues por suerte se ha podido delimitar a la especie en tres zonas controladas, a la espera de su erradicación total en fechas próximas.

El reportero más dicharachero de todo el Ebro

¿Habéis escuchado el título de aquella famosa canción que popularizó Concha Velasco, «Mamá, quiero ser artista»? Bueno, pues si habláis con mi madre, os contará que yo protagonicé una muy parecida en mis años mozos, sólo que mi versión era: «Mamá, quiero salir en la radio«. Y detrás de la eterna letanía, hubo un sin fin de peticiones, compras, caprichos y premios que iban siempre relacionados con eso, hasta que en mi adolescencia conseguí hacerme con una pequeña emisora que usé para hacer una especie de radio casera entre mis colegas del barrio, mis primeros pinitos en mi aventura radiofónica.

Claro que aquello sólo era un juego, pero yo tenía muy claro que aquello quería que fuera para mí mucho más. Y lo fue en realidad, aunque la vida me llevó por otros derroteros, pero nunca abandoné esta afición que llevaba arraigada tan profundamente. Con el tiempo, hice que mis amigos se fueran uniendo a mí y a mi locura, y llegamos a convertirnos en una de tantas emisoras amateur que se lanzan al aire en Villafranca, en Navarra. Queríamos por aquellos entonces un nombre distinto de todos los que nos rodeaban, que la verdad casi todos se referían al pueblo, la comarca o la provincia donde vivíamos, y decidimos que podíamos hacer un homenaje al río que nos cruzaba, y por eso decidimos llamarnos Radio Ebro.

Bueno, no era muy original tampoco, pero desde luego sí que lo era más que aquellos que nos rodeaban. E incluso empezamos a tener un poco de éxito, incluso más que nuestros compañeros, así que no nos limitamos sólo a retransmitir las novedades, noticias e intereses de aquellas zonas cercanas, sino que decidimos investigar por toda la cuenca del Ebro, para hacer honor a nuestro «patrón», jeje. Y oye, parece que a la gente le gustaba eso de saber cosas de otros que no estaban precisamente al alcance de la mano… o de su oído.

Íbamos bastante bien, pero entonces todos cumplimos años, hicimos el servicio militar (sí, andábamos aún por aquellos años en los que todavía era obligatoria en nuestro país), fuimos a la universidad… y aquella llama radiofónica se fue apagando poco a poco. Yo todavía algún que otro fin de semana me enganchaba a la emisora, pero más para ver qué se cocía por ahí que para otra cosa. Al fin y al cabo, era mi sueño dorado, ya sabes.

Pero hace un tiempo me he instalado definitivamente en mi pueblo natal, ahora tengo una profesión que me hace poder mantenerme y poder tener un lugar fijo donde vivir, y he pensado: ¿por qué no? Ahora las cosas han cambiado, funciona el satélite e internet, y volver a lo de antes parece muy fácil… y mucho más interesante. Con las fuentes de información de las que ahora disponemos, ¿quién no se convierte en todo un genio de la radio, cuando no son noticias precisamente lo que van a faltar? Así que aquí estoy, de nuevo en lo mío, y ahora también tengo un blog donde compartir esta satisfactoria experiencia.