El reportero más dicharachero de todo el Ebro

¿Habéis escuchado el título de aquella famosa canción que popularizó Concha Velasco, «Mamá, quiero ser artista»? Bueno, pues si habláis con mi madre, os contará que yo protagonicé una muy parecida en mis años mozos, sólo que mi versión era: «Mamá, quiero salir en la radio«. Y detrás de la eterna letanía, hubo un sin fin de peticiones, compras, caprichos y premios que iban siempre relacionados con eso, hasta que en mi adolescencia conseguí hacerme con una pequeña emisora que usé para hacer una especie de radio casera entre mis colegas del barrio, mis primeros pinitos en mi aventura radiofónica.

Claro que aquello sólo era un juego, pero yo tenía muy claro que aquello quería que fuera para mí mucho más. Y lo fue en realidad, aunque la vida me llevó por otros derroteros, pero nunca abandoné esta afición que llevaba arraigada tan profundamente. Con el tiempo, hice que mis amigos se fueran uniendo a mí y a mi locura, y llegamos a convertirnos en una de tantas emisoras amateur que se lanzan al aire en Villafranca, en Navarra. Queríamos por aquellos entonces un nombre distinto de todos los que nos rodeaban, que la verdad casi todos se referían al pueblo, la comarca o la provincia donde vivíamos, y decidimos que podíamos hacer un homenaje al río que nos cruzaba, y por eso decidimos llamarnos Radio Ebro.

Bueno, no era muy original tampoco, pero desde luego sí que lo era más que aquellos que nos rodeaban. E incluso empezamos a tener un poco de éxito, incluso más que nuestros compañeros, así que no nos limitamos sólo a retransmitir las novedades, noticias e intereses de aquellas zonas cercanas, sino que decidimos investigar por toda la cuenca del Ebro, para hacer honor a nuestro «patrón», jeje. Y oye, parece que a la gente le gustaba eso de saber cosas de otros que no estaban precisamente al alcance de la mano… o de su oído.

Íbamos bastante bien, pero entonces todos cumplimos años, hicimos el servicio militar (sí, andábamos aún por aquellos años en los que todavía era obligatoria en nuestro país), fuimos a la universidad… y aquella llama radiofónica se fue apagando poco a poco. Yo todavía algún que otro fin de semana me enganchaba a la emisora, pero más para ver qué se cocía por ahí que para otra cosa. Al fin y al cabo, era mi sueño dorado, ya sabes.

Pero hace un tiempo me he instalado definitivamente en mi pueblo natal, ahora tengo una profesión que me hace poder mantenerme y poder tener un lugar fijo donde vivir, y he pensado: ¿por qué no? Ahora las cosas han cambiado, funciona el satélite e internet, y volver a lo de antes parece muy fácil… y mucho más interesante. Con las fuentes de información de las que ahora disponemos, ¿quién no se convierte en todo un genio de la radio, cuando no son noticias precisamente lo que van a faltar? Así que aquí estoy, de nuevo en lo mío, y ahora también tengo un blog donde compartir esta satisfactoria experiencia.

no responses for El reportero más dicharachero de todo el Ebro

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *