Plaga de caracoles, un asunto a tener en cuenta

Aunque durante muchos siglos los caracoles eran considerados unas animales tirando a asquerosos, que poco tenían que ofrecer al mundo más que advertir que el tiempo era húmedo, resulta que en poco tiempo se han convertido en uno de los manjares más exquisitos y demandados por los gourmets de todo el mundo, y también por los que no son tan escrupulosos ni delicados pero les gusta los platos sabrosos.

Todo bien, si no fuera porque el delta del Ebro se ha convertido en los últimos tiempo en noticia gracias a una especie de caracoles no autóctona, que ha arraigado en esa zona y que podría llegar a convertirse en un problema. Los caracoles tienen mucha habilidad de adaptación a cualquier ambiente que les sea propicio, y su reproducción es tan rápida e inesperada que puede convertirse en una plaga en un abrir y cerrar de ojos.

Hablamos del caracol manzana, o Pomacea canaliculata, una gran especie de agua dulce que forma parte de la familia Ampullariidae . Cuando se introducen en áreas no nativas, pueden alterar rápidamente la composición ecológica de los ecosistemas acuáticos debido a su agresivo estilo de alimentación y rápida tasa de crecimiento. Son voraces y oportunistas, que se deleitan con múltiples tipos de vegetación acuática.y otras especies de caracoles, que pueden alterar drásticamente la dinámica de los nutrientes en los ecosistemas acuáticos. Estos caracoles de agua dulce también son anfibios, lo que significa que pueden sobrevivir estacionalmente en entornos tanto terrestres como acuáticos, incluidos lagos, lagunas y humedales. Tienen una adaptación inusual de las branquias y los pulmones, que utilizan durante sus ciclos reproductivos. En respuesta a los cambios estacionales en los niveles de agua, esta adaptación les permite poner huevos fuera del medio acuoso, evitando la depredación de los depredadores acuáticos nativos.

Una vez que un invasor se afianza en un nuevo ecosistema, puede ser extremadamente difícil erradicar la especie. Sin embargo, varias opciones de manejo para la eliminación de caracoles de manzana han demostrado ser efectivas. Las pantallas y barreras ubicadas estratégicamente en las entradas y salidas de agua pueden ayudar a bloquear las migraciones de especies invasoras a nuevas áreas y congregar a la población existente para una eliminación más ágil. Los métodos mecánicos o físicos implican quitar los caracoles a mano o con varios tipos de equipos. Esta es una opción que requiere mucho trabajo y tiempo, pero prácticamente no tiene efectos adversos en el resto del ecosistema. Y parece que, al fin, justo eso es lo que ha pasado en la zona del Delta, pues por suerte se ha podido delimitar a la especie en tres zonas controladas, a la espera de su erradicación total en fechas próximas.

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